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viernes, 18 de febrero de 2011

PONERSE AL DÍA, ALGO SE PUDE LOGRAR DESDE LA ALCALDÍA

Cuando mis amigas me preguntan porque mi esposo se va a lanzar como candidato a la Alcaldía de Cali y sin dejarme responder vuelven y preguntan que si acaso no tenía bastante trabajo con su cargo como Secretario de Cultura y Turismo de Cali y profesor universitario, me hacen pensar un momento, pero rápidamente puedo contestarles:

Yo se que mis hijos y yo casi nunca lo veíamos cuando era Secretario porque su dedicación era tal  que no importaba el día de la semana, si era sábado, domingo, festivo, semana santa o vacaciones de fin de año, él estaba trabajando, en las comunas, con los artistas o viajando para dar a conocer la ciudad y en el mejor de los casos allí, en la casa pero pensando en la ciudad. Y entonces, justo en el momento en que aprendimos que no había que sentir que lo perdíamos por su trabajo sino entender su compromiso con la ciudad, justo en ese momento empezamos a conocer de verdad a Santiago de Cali, la ciudad en que nacimos pero que muy poco conocíamos.

Y conocimos tantas injusticias, necesidades, tanta intolerancia y falta de oportunidades que entendimos porqué trabajaba hasta la obsesión. Entendimos que él mismo  había vivido en su niñez, en carne propia, todas esas dificultades y por eso sentía que debía ponerse al día con una comunidad a la que tantas veces se le había negado oportunidades que él,  en medio de las carencias,  había tenido gracias a una educación pública de calidad que lo llevó a salir adelante.

Pero conocimos también el talento, la lucha, la capacidad, la contradictoriamente enorme felicidad y la esperanza que a pesar de las decepciones y engaños de los dirigentes y políticos no se perdía en los barrios de Cali. Vimos a niños de la comuna 21 tocando el violín cuando tal vez sería la más lejana de las posibilidades de acuerdo con lo que el prejuicio y la indiferencia de la sociedad  señalaba como "normal", disfrutamos con adultas mayores concursando para ser la reina de la ciudad y todo como la más hermosa de las excusas para demostrar que la energía y las ganas de vivir estaban a flor de piel, hicimos fuerza por los bailarines de salsa que se disputaban el campeonato mundial y que ya antes habíamos visto en sus escuelas practicar hasta el agotamiento,  recorrimos los corregimientos y comprobamos el inmenso amor por la naturaleza y por la ciudad a pesar de ser vistos, por lo general, con poco aprecio y reconocimiento desde ella. Y las más de 60 bandas marciales que hay en la ciudad  y que son una  increible "fiebre" que se inició en la comuna cuatro y contagió a otras comunas más nos hicieron sentir emoción. Y  los rockeros y los del hip hop  nos enseñaron que todos cabemos en Cali, al lado de los cantantes de música popular y  de los bailarines de ballet y de los muchachos que hacen videos y películas en los barrios, y  los pintores, los actores,los sanqueros,  los dibujantes de comics y los que interpretan la marimba y sienten la música del Pacífico como su sangre misma y más..., todo eso hay en Cali y  mucho, mucho más. Por eso no importa que haya que enfrentarse en el camino a la Alcaldía a Susana Correa,  a Milton Castrillón, a una señora que dice tenerla clara con Cali, a Johannio o a Cardozo y a muchos otros, importa que todos conozcamos y valoremos lo que tenemos y que puede ser mejor y sobre todo que nos pongamos al día con esa innegable deuda social que hay que empezar a pagar.