jueves, 10 de marzo de 2011

LA EDUCACIÓN, MÁS QUE UN TEMA DE CAMPAÑA A LA ALCALDÍA

Quizá la obra educativa que más urge en el mundo sea la de convencer a los pueblos de que sus mayores enemigos son los hombres que les prometen imposibles.
Ramiro de Maeztu


Cuando se toma la decisión de realizar una campaña política para un cargo de elección popular como el de la Alcaldía de Cali, indudablemente se empieza por hacer una evaluación del entorno, se busca identificar aquello que la comunidad señala como necesidad por suplir y se evalúa si se tiene la capacidad de asumir el reto y llevarlo hasta el final.

En este proceso surgen temas como el de la inseguridad, el desempleo, los desplazados, el déficit de vivienda, la falta de oportunidades para los jóvenes, las megaobras y tantos otros, pero por supuesto sale a flote el de la educación.

Y tal vez éste, además de ser una necesidad sentida, es un tema ante el que Argemiro Cortés tiene especial sensibilidad y ello no es gratuito.  Si Argemiro Cortés es lo que es hoy, se lo debe, entre otras cosas a la Educación pública, a la buena educación pública a la que tuvo acceso desde sus primeros años, primero en el colegio Pedro Antonio Molina y después en Santa Librada y la Universidad del Valle.

Entonces queda claro que no es gratuito que para Argemiro la Educación sea el tema grande del cual se desprenden tanto soluciones como nuevas formas de abordar varios problemas.

No es secreto que durante años la educación fue la excusa ideal que aguantó toda clase de proyectos que agotaron los recursos del Estado y tristemente Cali fue de las que más se destacó en prácticas deshonestas que  mandaron al traste las expectativas de tantos niños por estudiar y de paso le crearon una mala fama a los colegios privados que prestaban el servicio de cobertura. Gracias a esos comportamientos antiéticos, amorales y contrarios a todo comportamiento medianamente respetable, cuando algunos funcionarios de la administración municipal y concejales llenaron sus bolsillos y los de sus amigos haciendo uso inadecuado de los recursos de la educación.

Es indudable que ese  fue uno de los más vergonzosos recuerdos que poco a poco fue siendo reemplazado por esfuerzos al interior de la Secretaría de Educación hasta llegar a ser hoy un modelo en planeación a nivel nacional y contar con varios de sus procesos certificados. Estamos, entonces, frente a una  política pública del municipio en materia de educación que abordó la etapa de la predicción (el futuro deseado) y la etapa de la decisión (de procedimientos para toma de decisiones y  evaluación de alternativas). Ahora esa política pública debe llevarse al tercer nivel y no por ello menos importante, el de la acción. Debe trascender el discurso y el papel y empezar a ponerse en práctica para que realmente como política pública cumpla con su cometido.

Y como política pública no debe importar solo la prestación del servicio para niños en edad escolar. Como política pública debe abordar el tema desde la primera infancia, pasando por el acceso a la educación superior de los bachilleres, sea a nivel profesional o técnico y tecnológico, hasta tener en cuenta a adultos o adultos mayores que teniendo algún tipo de formación pueden tener una posibilidad laboral o de autorealización, importante en la búsqueda de una sociedad más sana intelectual y sicológicamente.

Si queremos una sociedad mejor, una Cali más digna, respetuosa y desarrollada indudablemente la apuesta tiene que ser por la educación, para que sus ciudadanos puedan ser quienes tomen las riendas de su futuro y dejen de ser a los que  se toma en cuenta solo para cada proceso electoral, para que a la comunidad se le mire con respeto, de igual a igual y como actores-interlocutores válidos en la toma de decisiones. Los resultados de una apuesta de esta clase se ven a largo plazo, los más beneficiados los niños no votan pero quien se dedica a la política debería tener como objetivo no solo renovar su caudal electoral y por tanto su poder, su meta debería ser dejar resultados, así estos solo sean tangibles en próximas generaciones.  Bien lo dijo Andrew Jackson, el séptimo presidente de los Estados Unidos: los políticos piensan en las próximas elecciones, los estadistas en las próximas generaciones.

viernes, 18 de febrero de 2011

PONERSE AL DÍA, ALGO SE PUDE LOGRAR DESDE LA ALCALDÍA

Cuando mis amigas me preguntan porque mi esposo se va a lanzar como candidato a la Alcaldía de Cali y sin dejarme responder vuelven y preguntan que si acaso no tenía bastante trabajo con su cargo como Secretario de Cultura y Turismo de Cali y profesor universitario, me hacen pensar un momento, pero rápidamente puedo contestarles:

Yo se que mis hijos y yo casi nunca lo veíamos cuando era Secretario porque su dedicación era tal  que no importaba el día de la semana, si era sábado, domingo, festivo, semana santa o vacaciones de fin de año, él estaba trabajando, en las comunas, con los artistas o viajando para dar a conocer la ciudad y en el mejor de los casos allí, en la casa pero pensando en la ciudad. Y entonces, justo en el momento en que aprendimos que no había que sentir que lo perdíamos por su trabajo sino entender su compromiso con la ciudad, justo en ese momento empezamos a conocer de verdad a Santiago de Cali, la ciudad en que nacimos pero que muy poco conocíamos.

Y conocimos tantas injusticias, necesidades, tanta intolerancia y falta de oportunidades que entendimos porqué trabajaba hasta la obsesión. Entendimos que él mismo  había vivido en su niñez, en carne propia, todas esas dificultades y por eso sentía que debía ponerse al día con una comunidad a la que tantas veces se le había negado oportunidades que él,  en medio de las carencias,  había tenido gracias a una educación pública de calidad que lo llevó a salir adelante.

Pero conocimos también el talento, la lucha, la capacidad, la contradictoriamente enorme felicidad y la esperanza que a pesar de las decepciones y engaños de los dirigentes y políticos no se perdía en los barrios de Cali. Vimos a niños de la comuna 21 tocando el violín cuando tal vez sería la más lejana de las posibilidades de acuerdo con lo que el prejuicio y la indiferencia de la sociedad  señalaba como "normal", disfrutamos con adultas mayores concursando para ser la reina de la ciudad y todo como la más hermosa de las excusas para demostrar que la energía y las ganas de vivir estaban a flor de piel, hicimos fuerza por los bailarines de salsa que se disputaban el campeonato mundial y que ya antes habíamos visto en sus escuelas practicar hasta el agotamiento,  recorrimos los corregimientos y comprobamos el inmenso amor por la naturaleza y por la ciudad a pesar de ser vistos, por lo general, con poco aprecio y reconocimiento desde ella. Y las más de 60 bandas marciales que hay en la ciudad  y que son una  increible "fiebre" que se inició en la comuna cuatro y contagió a otras comunas más nos hicieron sentir emoción. Y  los rockeros y los del hip hop  nos enseñaron que todos cabemos en Cali, al lado de los cantantes de música popular y  de los bailarines de ballet y de los muchachos que hacen videos y películas en los barrios, y  los pintores, los actores,los sanqueros,  los dibujantes de comics y los que interpretan la marimba y sienten la música del Pacífico como su sangre misma y más..., todo eso hay en Cali y  mucho, mucho más. Por eso no importa que haya que enfrentarse en el camino a la Alcaldía a Susana Correa,  a Milton Castrillón, a una señora que dice tenerla clara con Cali, a Johannio o a Cardozo y a muchos otros, importa que todos conozcamos y valoremos lo que tenemos y que puede ser mejor y sobre todo que nos pongamos al día con esa innegable deuda social que hay que empezar a pagar.